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27 mayo, 2019

¿Te han diagnosticado artrosis cervical? Te contamos qué es y cómo podemos tratarla con fisioterapia

La artrosis cervical es una enfermedad degenerativa de las articulaciones de la columna cervical. Generalmente afecta a personas mayores de 50 años, aunque también puede deberse a traumatismos, infecciones o herencia genética.

Consiste en un desgaste del cartílago que afecta a los discos intervertebrales de la parte superior de la columna.

Síntomas característicos de la artrosis cervical

Aunque en algunos casos no refiere sintomatología, podemos afirmar que el síntoma más característico de la artrosis cervical es el dolor de cuello (cervicalgia) al movimiento. También pueden aparecer otros síntomas como:

  • Rigidez de la zona del cuello que mejora con el movimiento
  • Deformidad articular
  • Dolor de cabeza
  • Crujidos al movimiento

¿Cómo podemos diagnosticar y tratar la artrosis cervical?

El diagnóstico de la artrosis cervical lo realiza el reumatólogo teniendo en cuenta los síntomas del paciente y los resultados de una radiografía de columna cervical.

En este caso el objetivo principal del tratamiento es disminuir el dolor y devolver movilidad para mejorar la calidad de vida del paciente.

El tratamiento fisioterápico se basa en masajes, estiramientos y ejercicios terapéuticos personalizados a cada paciente para fortalecer la musculatura afectada y restablecer el rango de movimiento.

Un ejercicio completo y muy recomendable si sufres artrosis cervical es el Pilates terapéutico, dado que ayuda a aumentar la flexibilidad, el equilibrio y la coordinación además de aumentar el tono muscular. Si quieres puedes contactar con nosotros y te informaremos sobre nuestras clases de pilates terapéutico. 

Si sufro artrosis cervical, ¿cómo puedo aliviar el dolor?

Para evitar o disminuir el dolor cervical causado por esta patología, es muy importante mantener una buena postura corporal para no forzar la columna cervical e intentar no hacer movimientos bruscos. A la hora de dormir hay que tener cuidado con la almohada que eliges, te conviene que no sea muy alta para no forzar la curvatura natural de la columna cervical.

Mantenerse en un peso corporal adecuado es también una buena medida para no sobrecargar las articulaciones de una forma excesiva.

Si sientes mucho dolor, puedes intercalar periodos de reposo con las actividades de la vida diaria. En algunos casos, el médico te puede recetar algún analgésico para aliviar el dolor.

Para finalizar, te recomendamos leer nuestro artículo “Consejos para evitar el dolor cervical”.

Publicado en Salud y Bienestar