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27 agosto, 2018

¿Te has preguntado alguna vez para qué sirven los estiramientos en realidad? ¡Te lo contamos a continuación!

Los estiramientos siempre se han considerado como una forma de alargar y relajar la musculatura con el objetivo de mejorar la amplitud de movimiento, disminuir el tono muscular, mejorar el rendimiento, prevenir lesiones, mejorar la recuperación, etc. Para ello se busca conseguir la máxima distancia entre el origen y la inserción de un músculo y mantenerla durante un tiempo determinado. Además, siempre se han relacionado los estiramientos con la flexibilidad, que es la capacidad que tiene un músculo para realizar el mayor recorrido articular posible sin dañar el músculo y/o la articulación. Pero ¿es todo esto cierto? ¿Qué dicen los estudios científicos?

 

Entonces ¿para qué sirven los estiramientos en realidad?

  • Mejoran la amplitud del movimiento, pero no por un alargamiento de las fibras sino por un aumento de la tolerancia al dolor producido por los mismos.
  • Estirar para tratar desequilibrios musculares puede ser útil, pero hay que saber sobre qué músculos realizarlo. En la musculatura corporal se distinguen músculos tónicos, cuya función es mantener la postura y músculos fásicos, cuya función es realizar movimientos. Los tónicos tienden a acortarse, por lo que sí que deben estirarse, mientras que los músculos fásicos suelen debilitarse, por lo que se deben fortalecer.
    Un ejemplo puede verse en tronco superior, la musculatura anterior tónica, sobre todo los pectorales, tiende a acortarse y más con el uso continuado de ordenadores, mientras que la musculatura posterior fásica se debilita. En este caso el objetivo sería activar y trabajar la musculatura posterior y estirar la anterior.
  • Los estiramientos no alargan los músculos. El músculo, debido a sus propiedades elásticas, se alarga bajo tensión, pero una vez ésta desaparece el músculo recupera su longitud normal. Así que estirar no sirve para alargar el músculo.
  • Otra aplicación es la disminución del tono muscular o rigidez. Aunque los estudios dicen que estos efectos no perduran en el tiempo y que su efecto es limitado. Después de un tiempo el músculo vuelve a su tono inicial. Además con estiramientos agresivos incluso la rigidez puede aumentar, dado que el cuerpo entiende el estiramiento como una agresión y eleva el tono para no sufrir daños estructurales.
  • Los estiramientos no son efectivos para acelerar la recuperación muscular. Ni facilita la eliminación de sustancias de desecho producidas durante el ejercicio ni tampoco la recarga de los sistemas energéticos necesarios para volver a entrenar con cierta intensidad.
  • En relación a las agujetas, se ha demostrado que los estiramientos suaves son un buen estimulo para aquellos músculos que están bajo sus efectos. Sin embargo, el uso de estiramientos tras el ejercicio no evitará su aparición, incluso estiramientos intensos pueden acentuar sus síntomas, ya que para el cuerpo esa puesta en tensión es un estimulo similar al trabajo excéntrico que las provoca.
  • Estirar como parte del calentamiento de una actividad física o deportiva puede ser contraproducente cuando la actividad sea de cierta intensidad, ya que los estiramientos pueden disminuir el nivel de rendimiento. Esto se ha probado tanto en sprints como en movimientos de peso. No se aplica a otras actividades de menor intensidad o de resistencia, donde los estiramientos en el calentamiento no han demostrado tener efectos.

 

Con todo esto dicho los estiramientos se siguen utilizando a día de hoy con muy buenos resultados por muchas personas, desde deportistas de élite hasta en disciplinas como el yoga o el pilates, así que todo el mundo puede beneficiarse de ellos ¡sólo hay que saber cuándo usarlos y con qué objetivo!