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    2 octubre, 2017

    ¿Conoces los puntos gatillo? En esta entrada te explicamos qué son y cómo tratarlos con terapia manual

    Los puntos gatillo se conocen como zonas dolorosas o puntos hiperirritables que se encuentran en distintas partes del cuerpo, siempre bien localizados.

    Son puntos irritables situados en el interior de una banda de un músculo esquelético. Se reconocen como puntos sensibles al dolor al palparlos y pueden producir acortamiento del músculo y falta de movilidad.

    Se encuentran en cualquier músculo del cuerpo, pero existen zonas musculares con mayor predisposición a su aparición.

    Existen dos tipos de puntos gatillo:

    · En estado Latente

    Suelen referir dolor cuando se presionan.

    · Y en estado Activo

    Refieren dolor continuado y pueden presentar dificultad al movimiento.

    La aparición de los puntos gatillo suele ser causada por un sobreesfuerzo de la musculatura, movimientos repetitivos, estrés o incluso por dormir en mala posición. Por todo ellos un punto gatillo latente se puede convertir en un punto activo.

    puntos gatillo

    Foto de archivo

    ¿Se puede evitar la aparición de los puntos gatillo?

    Para evitar su aparición debes mantener siempre una postura corporal adecuada; también ayuda evitar el estrés y si vas a realizar cualquier tipo de ejercicio físico, calentar antes y estirar después.

    ¿Cómo se tratan?

    Para poder disminuir estos puntos gatillo es más importante encontrar la causa que los activa que el propio tratamiento.

    En fisioterapia, para tratar un punto gatillo se debe utilizar “digito-presión”, un masaje profundo presionando directamente sobre el punto hasta notar que el músculo se relaja.

    Por otro lado, disponemos también de otra técnica más invasiva que es la punción seca, que consiste en relajar el nódulo fibroso a través de unas agujas como las que se utilizan en acupuntura. Es una técnica algo dolorosa pero da muy buenos resultados.

    Debes saber que el dolor ocasionado por los puntos gatillo no mejora con antiinflamatorios o analgésicos.

    En ocasiones pensamos que tenemos una contractura porque notamos molestias y dolor a nivel muscular, pero en la mayoría de los casos no es solo una contractura, sino un problema de un punto gatillo.

    En muchas ocasiones los puntos gatillo no responden positivamente a terapia manual, calor local o incluso estiramientos. El punto gatillo necesita un tratamiento específico, ya sea conservador o invasivo.

    Si tienes molestias que no desaparecen y quieres que las tratemos, puedes solicitar una cita con uno de nuestros fisioterapeutas aquí.